Ciencia al Cubo: Tu esponja de la cocina tiene más bacterias que la taza del váter, los auriculares traductores de Google, lluvia de peces en México y más..

Unos auriculares de Google son capaces de traducir 40 idiomas en tiempo real

 

Google quiere, con sus Pixel Buds, crear un mundo donde las barreras idiomáticas desaparezcan. Un evento en San Francisco realizado la pasada semana ha sido el lugar de presentación de este nuevo dispositivo inalámbrico, unidos entre sí por un cable y con un panel táctil en su parte delantera.

Según Google, los Pixel Buds pueden traducir 40 idiomas utilizando la tecnología de Google Translate. Solo hay que sostener el auricular derecho y decir, por ejemplo, “ayúdame a hablar francés”. Cuando hables, los auriculares te traducirán a tiempo real en francés; y, al revés, si alguien te habla en dicho idioma, el dispositivo te lo traducirá al momento. “Es como si tuvieras tu propio traductor personal contigo donde quiera que vayas”, afirma la misma empresa.

Aunque no sea perfecto, Google Translate es uno de los sistemas de traducción digital más avanzados del planeta, por lo que es interesante que Google de este paso. Aunque no han sido lo primeros: recordamos casos como el de la empresa Weverly Labs, con su Pilot, con un coste aproximado de 250-300€ y con solo cuatro idiomas disponibles -inglés, frances, español e italiano-. Google ha preferido esperar un poco más pero optar por presentar un producto mejor trabajado y a un precio más reducido -150€-, estando disponibles en noviembre de este mismo año.

Tu esponja de la cocina tiene más bacterias que la taza del váter

 

Aunque pueda resultar asqueroso, una investigación realizada por varias instituciones alemanas ha descubierto que la esponja que utilizas para limpiar los platos o los vasos tiene la segunda carga más alta de bacterias coliformes del hogar, después de los desagües.

El autor del estudio, Markus Egert, de la Universidad de Furtwangen, afirma a Popular Science que “hemos detectado 362 especies bacterianas diferentes de las 14 esponjas investigadas”. Los materiales fueron donados de varios hogares de la región de Villingen-Scwenningen, en Alemania. “A nivel local, la densidad de bacterias alcanzó los 54 mil millones por centímetro cuadrado de tejido esponjoso, que es similar a la densidad microbiana de las muestras de heces”.

Para hacerse una idea, dos centímetros cuadrados de tejido esponjoso contiene tantas bacterias como el número de seres humanos que han vivido en la Tierra hasta el momento.

El estudio muestra que cinco de las diez especies más abundantes detectadas se clasifican como patógenos potenciales, lo que significa que podrían causar infecciones en seres humanos, particularmente en aquellos con un sistema inmunológico débil como los ancianos, los niños pequeños y los enfermos.

Y para empeorar aún más las cosas, limpiarlas no sirve de mucho: dos de las diez bacterias dominantes, la Chryseobacterium hominis y la Moraxella osloensis, mostraron mayores proporciones en las esponjas que se desinfectaban regularmente.

“Hemos asumido que las técnicas habituales de limpieza no matan a todas las bacterias”, afirma Markus Egert. “Las especies restantes que quedan son, por razones desconocidas, más resistentes a los métodos de limpieza, hecho que hace que proliferen de nuevo y crezcan a mayores porcentajes que antes”, añade. El experto compara esta situación con la medicina: “podría ser similar al uso de antibióticos, donde algunas bacterias pueden sobrevivir debido a la resistencia contra los fármacos”.

Una de estas especies que se encuentra en las esponjas es la Morazella osloensis, conocida por causar que la ropa huela mal, hecho que podría explicar por qué muchas esponjas huelen mal con el tiempo.

Los siguientes pasos que darán estos expertos será investigar la patogenicidad real del microbioma de las esponjas y analizar diferentes técnicas de limpieza y sus efectos. Por ahora, los expertos recomiendan reemplazar las esponjas con mayor regularidad.

Llueven peces en una ciudad mexicana

 

Según la Associated Press, funcionarios de la defensa civil del noreste de México afirman, bastante despreocupados, que una lluvia “ligera” ha traído consigo varios peces pequeños. Varias páginas de la red han publicado las fotos de los animales, dándoles veracidad. Por el momento no sabemos si este caso en particular es cierto, pero la ciencia sugiere que es un fenómeno perfectamente plausible.

En el mar -y a veces en grandes lagos- sucede un fenómeno llamado trombos de agua, unas poderosas columnas giratorias de aire y vapor. Son como un tornado, pero más pequeñas, y suelen ir acompañadas de tormentas eléctricas, vientos fuertes y lluvia, mucha lluvia.

Cuando se forman las trompas de agua, su naturaleza ciclónica enérgica significa que puede aspirar ciertos elementos, incluyendo los peces. Así que tal vez las historias sobre peces que caen de tornados son ciertas.

Por lo que parece en los vídeos de abajo, las trombas de agua son lo suficientemente poderosas para captar una amplia de seres vivos. Aquí hay un vídeo de Kansas, por ejemplo, que afecta a un rebaño de vacas.

El Ebru, arte sobre agua

 

Hoy en día, la gran mayoría de artistas se esfuerzan por encontrar nuevas formas originales de hacer sus pinturas. Con múltiples métodos, quieren explorar qué hay más allá de las tradicionales cerdas de los pinceles, y en cómo pueden expresar su arte de la forma que más les represente. Sin embargo, existen técnicas prácticamente desconocidas que son igual de novedosas. El Ebru es uno de los mejores ejemplos.

La pintura Ebru es un género distintivo del arte acuoso usado para producir trabajos casi hipnotizantes. Especialmente popular en Turquía y Asia Central, las pinturas Ebru se producen usando tintes, una solución a base de agua y un conjunto de herramientas únicas. Al igual que el grabado, el arte Ebru se crea mediante la transferencia de diseños, patrones y movimos sobre hojas de papel, tela y otros lienzos.

Debido a la estética rayada característica que tiene un producto ya terminado, la forma del Ebru también es conocida como “mármol de papel”.

Para esta técnica, en primer lugar el artista mezcla agua con pigmento y kitre, una goma natural, para producir un tinte. El colorante se añade entonces al “lienzo”, una solución de celulosa, y se utiliza un punzón para manipular los colores en diseños y patrones. Una vez que el artista ha completado la “pintura”, se coloca cuidadosamente una hoja de papel encima del lienzo para transferir la imagen. Después de retirar la lámina del líquido, se deja secar.

Se cree que el Ebru data del siglo X, teniendo sus raíces en la actual Uzbekistán. Durante los siguientes años, la Ruta de la Seda lo llevó a Turquía, donde se convirtió en una práctica popular en el siglo XVI.

Hoy en día, el Ebru se considera una de las artes nacionales de Turquía, ya que los artistas del país y amantes del arte aprecian esta artesanía no solo por su belleza, sino por su rica historia y papel en la sociedad. “El conocimiento y las habilidades de los artistas, aprendices y practicantes de Ebru se transmiten oralmente y por medio de una capacitación práctica informal dentro de las relaciones maestro-aprendiz”, afirma el sitio web de la UNESCO. “El Ebru fomenta el diálogo, refuerza los lazos sociales y fortalece las relaciones entre individuos y comunidades”.

El oro resulta eficaz como tratamiento para el cáncer en ensayos realizados con ratones

 

Investigadores de la Universidad de Duke han sido capaces de vacunar eficazmente a un ratón contra el cáncer mediante el uso de una combinación de nanopartículas de oro y un fármaco inmunoterapéutico.

El tratamiento se ha logrado mediante la combinación de dos terapias separadas. La primera de ellas es una técnica que actualmente está siendo explorada por muchas investigaciones diferentes: las nanopartículas de oro, una técnica que se conoce como terapia fototermal.

Esto implica inyectar nanopartículas de oro en el tejido canceroso y luego “golpearlas” con láser. Las nanopartículas se calientan hasta tal punto que comienzan a matar el tumor in situ.

Para este último estudio, los investigadores han desarrollado una nueva forma: gracias a unos “picos” que funcionan como pararrayos, se concentra la energía electromagnética y su aplicación es más eficaz.

El segundo tratamiento es un fármaco recién desarrollado que bloquea la acción de una molécula llamada PD-L1. Producida por células tumorales, inhibir la PD-L1 evita eficazmente las células T, haciendo que así el tumor no pueda crecer ni propagarse.

Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos en los que inyectaron células de cáncer de vejiga en las dos patas traseras de unos ratones, y esperaron a que crecieran los tumores. Luego, probaron diferentes terapias, pero solo en una de las patas.

Los ratones sin tratamiento acabaron desarrollando cáncer, al igual que los ratones que solo recibieron el tratamiento sin oro. Cuando se trataba a los ratones con ambos tratamientos, los ratones lograron sobrevivir o hacerlo durante más tiempo.

Incluso encontraron que, en uno de los ratones, se encontró un caso de inmunidad al cáncer. Un mes después de que se curaran los tumores, los investigadores inyectaron al roedor con más células cancerosas, y el sistema inmunitario del animal logró combatirlo por sí mismo.

Este estudio ha sido pequeño y solo probado en roedores, lo que significa que los resultados son limitados y muy preliminares. Pero, sin embargo, muestra que los investigadores están intentando muchas vías alternativas para tratar el cáncer.

Publicado en:  http://www.nosabesnada.com

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